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La fiebre en bebés y niños de 0 a 36 meses

Cuando la temperatura de la axila supera los 37,1ºC, se considera que el niño tiene fiebre. Cuando llega a 38,1ºC decimos que es fiebre baja, si llega a 38,5ºC es fiebre leve, cuando llega a 39ºC es moderada y cuando llega a 39ºC es alta.

¿QUÉ HACER SI MI NIÑO TIENE FIEBRE?

La fiebre alta no siempre significa “muchas enfermedades”. Las infecciones graves rara vez provocan fiebre, pero en principio se producirá un resfriado inofensivo a 40ºC. Por tanto, lo más importante es abordar la causa del mismo. El método de tratamiento varía según la función.

Cuando tiene fiebre, que es superior a 38,1ºC, el medicamento antifebril más eficaz recetado por un pediatra. Debe observarse la dosis adecuada para la edad y el peso del niño. Este tratamiento puede complementar:

  • ‌Hidratación abundante.
  • ‌No abrigar en exceso ni caldear la habitación.
  • Limpie con un paño húmedo tibio o frío en la frente, no tenga frío.
  • ‌Déle un baño con agua tibia durante 15-20 minutos y deje que el agua y el agua pequeña se enfríen gradualmente al mismo tiempo.
  • ‌Si la fiebre no se alivia o permanece por encima de 39,5ºC, el pediatra deberá reevaluar.

¿CUÁNDO HAY QUE CONSULTAR CON EL PEDIATRA?

Antes de consultar a un pediatra, lo primero que debemos hacer es evaluar el estado general del niño y observar el aspecto del niño: a pesar de la fiebre, está feliz y comiendo bien, pero es poco probable que sea un asunto grave.

En algunos casos, es necesario pedirle a un pediatra que evalúe la condición del niño:

  • ‌Si tiene menos de dos años, especialmente si tiene menos de tres meses.
  • Si está deprimido, somnoliento, irritable o no se encuentra en general.
  • Fuertes dolores de cabeza o vómitos.
  • Le cuesta respirar o sufre una convulsión.
  • Tiene puntitos rojos de color cereza o manchas negras en la piel.
  • Tiene 40ºC de fiebre y no para a pesar del tratamiento con antitérmicos.

Es normal que nos sintamos preocupados por la fiebre, es importante que controlemos la fiebre, pero en general, no debemos estar demasiado vigilantes, porque en la mayoría de los casos, solo será un virus inofensivo al principio. Sin embargo, si tiene alguna pregunta sobre la salud de su hijo, debe acudir a un pediatra, quien resolverá todas las dudas y le recetará el mejor plan de tratamiento para su hijo.

Preguntas frecuentes

1. ¿COMO SABER SI MI HIJO ESTÁ DESHIDRATADO?

Como padres, conocemos los cambios físicos y fisiológicos de un niño, ahora uno de los síntomas más significativos de saber si su hijo está deshidratado es su boca seca, piel y manchas claras, ojos hundidos y ausencia de lágrimas al llorar. También notará una disminución en la cantidad y frecuencia de la micción y un oscurecimiento de la orina.

Si su hijo tiene fiebre, anímelo a beber agua con regularidad. Si está amamantando, puede proporcionarle leche materna. Como padre, siempre debe prestar atención a estos cambios obvios y no dejar de consultar a su pediatra familiar.

¿ES CIERTO QUE LOS NIÑOS PUEDEN PRESENTAR FIEBRE Y CONVULSIONES DESPUÉS DE VACUNARSE?

Es cierto que las vacunas a veces causan fiebre y convulsiones convulsivas relacionadas (convulsiones febriles) en bebés y niños, pero la probabilidad de que esto suceda es muy baja.

La fiebre en bebés y niños es un posible efecto secundario de ciertas vacunas infantiles. Por ejemplo, las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) pueden causar fiebre en los niños.

En casos raros, la vacuna MMR puede tener efectos secundarios y puede hacer que su hijo tenga convulsiones febriles. Si su hijo tiene convulsiones después de la vacunación, comuníquese con su médico de familia de inmediato.